No es que nadie quiera trabajar. Es que dejamos de hacerlo nosotros
No es que nadie quiera trabajar. Es que dejamos de hacerlo nosotros. La idea central: no entregamos el poder de golpe. Lo entregamos poco a poco porque, en cada paso, hacerlo parece la decisión más eficiente. Primero delegamos la fabricación. Después buena parte del trabajo. Ahora estamos empezando a delegar el pensamiento. Este artículo es una reflexión sobre qué ocurre cuando además le demos autonomía y un cuerpo. Índice de contenidos La frase que se oye en cualquier polígono La jugada que parecía inteligente Lo que no calculamos: quien hace, aprende Y ahora no encontramos a nadie Ahora le toca al pensamiento Porque el poder no se entrega de golpe Y entonces le ponemos brazos y piernas La paradoja El aviso no viene de fuera. Viene de dentro La lección no es tener miedo Preguntas que no voy a responder La frase que se oye en cualquier polígono «No hay qu...