Vamos a tomar café
«Vamos a tomar café…»
Cuántas veces dijimos esa frase, Eloy.
Recuerdo cuando empezamos en Tecnología del Fuego. Entre trabajos, problemas, llamadas, prisas y todo lo que traía cada día, siempre parecía existir un hueco para tomar un café.
Y lo curioso es que no lo buscábamos. Simplemente ocurría.
Había un momento en el que alguien decía:
—Vamos a tomar café.
Y parábamos.
Ahora, con los años, me doy cuenta de que posiblemente aquel café significaba mucho más de lo que pensábamos.
No conocíamos palabras como resiliencia, desconexión o recuperación mental. Tampoco necesitábamos conocerlas.
Nos tomábamos un café.
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Ahora sé que por la noche dormimos para recuperarnos del día. Lo que no sabíamos es que también hace falta recuperarse en medio de él.
- Parar.
- Cambiar de escenario.
- Hablar con alguien.
Reírnos de cualquier tontería. Mirar durante un rato algo que no fuera el problema que teníamos delante. Y después, volver.
Quizá aquellos cafés eran precisamente eso: pequeños espacios naturales de recuperación que habíamos incorporado a nuestra vida sin saber siquiera que los necesitábamos.
El problema es que estamos perdiendo esos espacios
Hoy tengo la sensación de que cada vez cuesta más decir «vamos a tomar café».
El trabajo nos secuestra minutos. El teléfono ocupa los huecos. Las responsabilidades rellenan lo que queda libre.
Y cuando por fin aparecen cinco minutos, sacamos el móvil.
Hemos llenado hasta las pausas.
Quizá por eso conviene recuperar algo que antes hacíamos con absoluta naturalidad: parar sin sentir que estamos perdiendo el tiempo.
Porque posiblemente no lo estamos perdiendo. Quizá lo estamos recuperando.
Y vuelvo a acordarme de nosotros
Después de tantos años, de tantas cosas vividas y también de nuestras diferencias, hoy me acuerdo de aquellos cafés en Tecnología del Fuego.
Y pienso que quizás hemos complicado demasiado algo que antes solucionábamos de una manera bastante más sencilla.
Por eso hoy quería escribir por ti, por mí y por aquel «vamos a tomar café». Para que cuando nos volvamos a encontrar, en lugar de emplear nuestro tiempo en discutir sobre quién tiene razón, hagamos algo que durante muchos años nos salió de forma natural.
- Sentarnos.
- Pedir un café.
- Hablar.
Y durante un rato, simplemente parar.
Porque ahora entiendo algo que entonces seguramente ninguno de los dos sabía explicar: también necesitamos recuperarnos durante el día. Y a veces esa recuperación puede ser tan sencilla como compartir veinte minutos con alguien que ha formado parte de tu vida.
Así que, Eloy… cuando nos veamos: vamos a tomar café. Como antes.
Que tengas un buen día.
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